miércoles, 30 de julio de 2025

La Mhuysqata como resistencia simbólica y renacimiento cultural frente a la colonialidad

La Mhuysqata como resistencia simbólica y renacimiento cultural frente a la colonialidad


Angie Milena Serrano Gonzalez


Introducción


El texto La Mhuysqata: el renacimiento de la Cultura Mhuysqa de Nicolás Aristizábal Vargas propone un proyecto de grado que combina investigación teórica y praxis intencional para revitalizar la simbología y la lengua Mhuysqhubun, centrándose en la comunidad Mhuysqa de Sesquilé y la laguna de Guatavita. A través de un análisis formológico, histórico y simbólico, el autor busca resignificar el legado Mhuysqa, particularmente el símbolo Ata (representado por la rana y las aguas cósmicas), como un acto de resistencia cultural frente a la colonialidad del poder y la hegemonía de la modernidad capitalista. Este ensayo crítico examina cómo La Mhuysqata articula una praxis transformadora que desafía las narrativas de extinción cultural, al tiempo que enfrenta las tensiones de operar en un contexto dominado por lógicas occidentales. El análisis se estructura en tres ejes: la resignificación de la simbología Mhuysqa como resistencia cultural, la praxis intencional como herramienta de descolonización, y los desafíos de articular un renacimiento cultural en un marco moderno.


La resignificación de la simbología Mhuysqa como resistencia cultural


El texto de Aristizábal subraya la importancia de los símbolos Mhuysqas, como el Ata (la rana, asociada a las aguas cósmicas y el número uno) y la espiral (representación del universo y su movimiento), como vehículos para recuperar la memoria cultural Mhuysqa. Según la investigadora Mariana Escribano, la lengua Mhuysqhubun, descrita como el “lenguaje de los pájaros” de Fulcanelli, es una semiogénesis derivada de Tchyminigagua (el creador), donde cada símbolo y palabra refleja una conexión profunda con la naturaleza y el cosmos. Esta concepción, respaldada por autores como José Domingo Duquesne y Luis Alberto Acuña, evidencia un sistema semántico y calendárico sofisticado que regulaba la vida Mhuysqa, desde la agricultura hasta los ritos religiosos. La resignificación de estos símbolos, como propone Aristizábal, no busca una mera reproducción arqueológica, sino una reinterpretación contemporánea que permita a la comunidad de Sesquilé transmitir su cosmovisión a visitantes y nuevas generaciones.


Este proceso de resignificación es un acto de resistencia frente a la colonialidad del poder (Quijano, 2003), que históricamente despojó a los Mhuysqas de su territorio, lengua y prácticas culturales. El texto describe cómo la conquista española, con sus encomiendas y prácticas de esclavización, destruyó la armonía del entorno Mhuysqa, incluyendo los kye (árboles sagrados) y los sistemas de lagunas que eran centrales en su cosmovisión. La recuperación de símbolos como el Ata y la espiral, presentes en textiles, cerámicas y pinturas rupestres, desafía la narrativa colonial que catalogó a los Mhuysqas como “pobres y atrasados”. Como señala Geertz (1973), los símbolos no solo representan, sino que estructuran el ethos y la cosmovisión de un pueblo, permitiendo a los Mhuysqas contemporáneos reafirmar su identidad frente a la opresión histórica.


El enfoque de Aristizábal, inspirado en el diseño industrial con un propósito ético, busca trascender la lógica utilitaria y mercantilista del diseño moderno. Influenciado por Nigel Whiteley, el autor aboga por un diseño “valorizado” que priorice valores humanos sobre los económicos, utilizando la semántica y la etnografía para crear sistemas de interacción que fomenten la convivencia y el respeto por la naturaleza. La alegoría del guetcha (guerrero Mhuysqa) golpeando el sistema capitalista con su porra de piedra simboliza esta resistencia, evocando una lucha no violenta por recuperar la dignidad cultural frente a la alienación impuesta por la modernidad.


La praxis intencional como herramienta de descolonización


El concepto de praxis intencional, inspirado en Karl Marx, es central en La Mhuysqata. Aristizábal adopta la idea de Marx de que la filosofía debe transformar el mundo, no solo interpretarlo, proponiendo un proyecto que materialice el legado Mhuysqa a través de un sistema de comunicación diseñado en colaboración con la comunidad de Sesquilé. Este sistema, que incluye espacios como el Cusmuy (casa del conocimiento) con su diseño en espiral, busca transmitir la cosmovisión Mhuysqa a través de murales y experiencias interactivas que conecten al visitante con la historia y los ritos de esta cultura. La praxis intencional se manifiesta en la creación de objetos y espacios que no solo tengan un valor utilitario, sino que estén cargados de significados simbólicos, como los textiles y las figuras votivas descritas por Escribano y Ancizar.


Esta praxis se alinea con filosofías suramericanas como el Sumak Kawsay (vida en plenitud), que privilegia la armonía con la naturaleza y la reducción de necesidades superfluas, en contraste con el consumismo capitalista. El texto critica cómo el sistema capitalista, instaurado por la conquista, alienó a los pueblos indígenas al imponer un modelo económico que destruyó su relación con la Guaia (Madre Tierra) y los cinco elementos (Gata, Tsia/Sia, Hystcha, My Ia/Ny Ia, Ki). Al recuperar la semántica Mhuysqhubun y su conexión con el cosmos, el proyecto busca descolonizar el diseño, proponiendo un modelo que fomente la convivencia y el respeto por la naturaleza, en línea con las enseñanzas de Bochica, el maestro mítico que instruyó a los Mhuysqas en artes y ciencias.


Sin embargo, la praxis intencional enfrenta el desafío de operar en un contexto donde los marcos institucionales y académicos occidentales dominan la validación del conocimiento. Como señala el texto, la comunidad de Sesquilé está en un proceso de reconstrucción identitaria, pero debe negociar con estructuras modernas, como el turismo cultural y las políticas estatales, para obtener reconocimiento. Esta negociación refleja la paradoja descrita por Scott (2008), donde los grupos subalternos deben adoptar las formas del poder dominante para resistirlo, lo que puede limitar la autenticidad de su propuesta.


Desafíos del renacimiento cultural en un marco moderno


El proyecto de La Mhuysqata enfrenta tensiones inherentes a la modernidad y la colonialidad. Aunque busca vindicar la cultura Mhuysqa, debe hacerlo en un contexto donde la hegemonía occidental ha impuesto criterios de autenticidad que exigen pruebas tangibles de “etnicidad”. La comunidad de Sesquilé, al gestionar la laguna de Guatavita como un espacio turístico, se ve obligada a articular su legado cultural con las expectativas de los visitantes urbanos, lo que puede llevar a una representación folclórica de su identidad. Como señala Kirshenblatt-Gimblett (1998), los espacios culturales gestionados por indígenas corren el riesgo de convertirse en destinos turísticos que priorizan la experiencia “auténtica” para el consumo externo, en lugar de la revitalización interna de la comunidad.


Además, la reconstrucción de la lengua y la simbología Mhuysqhubun depende de fuentes coloniales, como los escritos de Duquesne y Zerda, que reinterpretaron el conocimiento Mhuysqa desde una perspectiva occidental. Esto plantea el desafío de descolonizar la propia investigación, asegurando que las voces de la comunidad prevalezcan sobre las interpretaciones académicas. El texto de Aristizábal, al integrar el trabajo de Escribano y la participación comunitaria, intenta superar esta barrera, pero la dependencia de marcos teóricos occidentales (como la semiótica o el diseño industrial) evidencia la dificultad de articular un renacimiento cultural completamente autónomo.


El énfasis en la laguna de Guatavita como centro de estudio también resalta la importancia de los lugares sagrados en la cosmovisión Mhuysqa. Sin embargo, el texto señala que estos espacios han sido transformados por la colonización y la modernización, con la pérdida de fauna y la alteración de los sistemas de lagunas. La revitalización de estos sitios requiere no solo un esfuerzo cultural, sino también políticas ambientales que protejan el territorio frente a la urbanización y el extractivismo, lo que implica una lucha política más amplia contra las estructuras de poder coloniales.


Conclusión


La Mhuysqata de Nicolás Aristizábal representa un acto de resistencia cultural que busca revitalizar la simbología y la lengua Mhuysqhubun como herramientas para el renacimiento de la identidad Mhuysqa. A través de una praxis intencional, el proyecto desafía las narrativas de extinción impuestas por la colonialidad, proponiendo un diseño valorizado que priorice la armonía con la naturaleza y la convivencia comunitaria. Sin embargo, las tensiones entre la autenticidad exigida por los marcos modernos y la necesidad de articularse con el turismo y las instituciones estatales reflejan los desafíos de descolonizar el conocimiento y el territorio. Para que el renacimiento Mhuysqa sea sostenible, es crucial que la comunidad de Sesquilé lidere este proceso, apoyada por aliados académicos que respeten su agencia y su cosmovisión. Este proyecto no solo reivindica el legado Mhuysqa, sino que también ofrece un modelo para repensar el diseño como una herramienta de transformación social, alejada de las lógicas alienantes del capitalismo y cercana a los principios de la Sumak Kawsay.


Referencias clave


  1. Geertz, C. (1973). La interpretación de las culturas.

  2. Quijano, A. (2003). Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina.

  3. Scott, J. C. (2008). Weapons of the Weak.

  4. Kirshenblatt-Gimblett, B. (1998). Destination Culture: Tourism, Museums, and Heritage.

  5. Escribano, M. (2014). Mhuysqhubun, Lengua Báculo.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario