martes, 28 de julio de 2026

La Economía como Resistencia: Hacia un Modelo de Autonomía Territorial y Buen Vivir

La Economía como Resistencia: Hacia un Modelo de Autonomía Territorial y Buen Vivir


Angie Milena Serrano Gonzalez


Introducción


La comprensión contemporánea de la economía ha oscilado entre la visión tecnocrática de la "Economía Naranja" —que mercantiliza la creatividad bajo el amparo de la propiedad intelectual— y la urgencia de la "Economía Popular y Comunitaria", que propone la dignificación de los saberes ancestrales como motor de justicia social. En el contexto de Soacha, donde la fragmentación territorial y la desigualdad interseccional son heridas históricas, el presente ensayo reflexiona sobre la necesidad de articular ambos mundos. Se argumenta que el desarrollo no debe entenderse como la simple acumulación de capital creativo, sino como un proceso de liberación de la "colonialidad del poder", donde el conocimiento propio y la gobernanza indígena se conviertan en las bases de una Entidad Territorial Indígena (ETI) autosostenible y soberana.


Desarrollo Crítico


El modelo de las "7i" propuesto por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) proporciona una estructura lógica y eficiente para medir el impacto de las industrias creativas. Sin embargo, su enfoque tiende a privilegiar el PIB y la competitividad global por encima de la cohesión del tejido local. Es aquí donde la Economía Popular y Comunitaria, tal como la plantea el Ministerio de Igualdad y Equidad, ofrece un contrapunto vital: nos recuerda que la economía es, ante todo, una relación social de cuidado y cooperación.


La articulación de estos modelos en el territorio Muisca no debe ser una adopción pasiva. La profesionalización, el mapeo de agentes y el uso de herramientas tecnológicas deben servir para proteger la propiedad intelectual colectiva y no para despojar a la comunidad de su patrimonio intangible. La formalización, lejos de ser una trampa burocrática, debe actuar como un escudo jurídico que permita a los artesanos y sabedores acceder a convocatorias y mercados sin sacrificar su esencia sagrada.


El comercio justo, entendido no solo como una certificación, sino como una práctica de "Sur-Sur", se convierte en el puente operativo para esta transición. Al pasar de la "industria cultural" a la "economía propia", se desmantela la narrativa que considera a la cultura una carga presupuestaria, posicionándola como un sistema de justicia, pervivencia y resistencia política. La "pirámide de información" técnica que sugiere el modelo BID, cuando es alimentada por datos territoriales y narrativas en Muysccubun, deja de ser un instrumento de control estatal para transformarse en un mapa de navegación hacia el "Buen Vivir".


Conclusiones


  1. La soberanía como método: La verdadera innovación del modelo de desarrollo para el pueblo Muisca no radica en la modernización tecnológica, sino en la capacidad de integrar dicha tecnología bajo la autoridad del Cabildo. La economía debe estar al servicio de la pervivencia cultural, y no a la inversa.

  2. Superación de la colonialidad: La transformación de la pobreza en Colombia requiere transitar de un modelo de transferencias monetarias —que perpetúa la dependencia— a uno de inclusión productiva comunitaria. La ETI Muisca representa este paso hacia la autonomía plena, donde el ejercicio económico es, simultáneamente, un ejercicio de justicia interjurisdiccional.

  3. El presupuesto como manifiesto: Finalmente, el éxito de la integración entre la economía creativa y la popular depende de la articulación técnica. El uso correcto de códigos CIIU y herramientas de gestión contable debe ser visto como una forma de "traducción" ante el Estado: una estrategia de defensa para que el territorio sea reconocido, financiado y respetado como una entidad capaz de autogestionar su propio destino.


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