martes, 28 de julio de 2026

Hacia la Reconstitución del Territorio: La ETI Muisca como Horizonte de Autonomía, Justicia y Buen Vivir

Hacia la Reconstitución del Territorio: La ETI Muisca como Horizonte de Autonomía, Justicia y Buen Vivir


Angie Milena Serrano Gonzalez


Introducción


La construcción de una Entidad Territorial Indígena (ETI) en el contexto urbano y rural de Soacha no representa un simple ejercicio de formalización administrativa; constituye, ante todo, un acto de resistencia frente a la colonialidad del territorio y un ejercicio de soberanía del pueblo Muisca. Treinta y cinco años después de la Constitución de 1991, la brecha entre el reconocimiento de la plurinacionalidad y la realidad de los pueblos originarios persiste como una herida abierta. Este ensayo analiza cómo la articulación estratégica de la Jurisdicción Especial Indígena (JEI), el fortalecimiento de la lengua Muyscubbun y la implementación de una economía circular y comunitaria, fundamentada en un robusto bloque de constitucionalidad, no solo es posible, sino necesaria para transitar del olvido estatal hacia la plena autonomía del territorio ancestral.


Desarrollo Crítico


El fundamento jurídico de este proyecto se cimienta en el bloque de constitucionalidad. Instrumentos como el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas no son meras declaraciones retóricas; son herramientas vinculantes (Art. 93 C.P.) que obligan al Estado a reconocer la autodeterminación y la jurisdicción propia. La Jurisdicción Especial Indígena no debe entenderse como un sistema cerrado, sino como un sistema vivo que requiere, como lo ha señalado la antropología jurídica de Esther Sánchez Botero, una "traducción" constante entre la lógica de la armonización y el sistema judicial ordinario.


La autonomía, sin embargo, es inoperante sin una base material. Aquí es donde la "economía circular y comunitaria" se convierte en un eje de gobernanza. La transición desde una visión extractivista hacia modelos de producción ancestral, apoyados en la investigación de universidades y centros de saber (como la UAIIN o el Observatorio de Economías en las Culturas), permite que el territorio se convierta en un ente productivo que respeta la Ley de Origen. En Soacha, la recuperación del Muyscubbun no es solo un rescate filológico; es el tejido que sostiene esta nueva gobernanza: una administración que se nombra, piensa y falla en su propia lengua, blindando su autoridad frente a la intervención foránea.


La colaboración académica debe ser vista con cautela estratégica. Las universidades y expertos (desde la visión sociológica de Boaventura de Sousa Santos hasta el análisis constitucional de Manuel José Cepeda) son aliados valiosos para documentar el debido proceso intercultural, pero la soberanía radica en la gestión comunitaria. La ETI debe ser el resultado de una convergencia donde el saber técnico —la academia— se subordine al saber ancestral —la autoridad tradicional—.


Conclusiones


  1. La soberanía como praxis: La construcción de la ETI Muisca no debe aguardar la parálisis legislativa del Congreso. La consolidación de la autonomía se logra mediante el ejercicio fáctico de la jurisdicción propia y la gestión del territorio. Invocando la jerarquía constitucional de los tratados internacionales, la ETI debe proyectarse como una autoridad que ya está gobernando, forzando así al Estado a transitar de la tolerancia a la coordinación interjurisdiccional.

  2. El territorio como ecosistema de vida y economía: La economía popular y circular, fundamentada en saberes ancestrales, es el escudo contra la urbanización voraz. Al integrar la gestión de residuos y recursos bajo una cosmovisión de armonía, el Cabildo redefine el desarrollo: no se trata de crecer en términos capitalistas, sino de asegurar la pervivencia del pueblo en su cuenca y páramo, convirtiendo al territorio en un sujeto de derecho protegido por su propia gente.

  3. La revitalización lingüística como blindaje político: El Muyscubbun debe ser el lenguaje oficial de la administración, la justicia y el comercio comunitario. Su uso no solo recupera la identidad, sino que establece un límite infranqueable para los operadores judiciales ordinarios, que se ven obligados a reconocer la alteridad radical de un sistema que no habla, ni piensa, ni administra según los cánones occidentales.


En definitiva, la ETI Muisca es la síntesis de una lucha histórica. Es el horizonte político que transforma el derecho internacional en realidad local, haciendo del territorio soachuno un espacio donde la Ley de Origen es la base de todo pacto social.


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